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Misión con Jóvenes

La herencia misionera de San Eugenio de Mazenod lleva espontáneamente a poner a los jóvenes en el centro de nuestra misión. Como en tiempos del Fundador, su situación pide hoy una respuesta urgente y nos invita a buscar nuevas maneras de acompañarlos con la Buena Nueva de Jesucristo.

Contexto

Ser parte de las generaciones jóvenes significa compartir numerosos valores y preocupaciones. Hemos precisado algunos de estos elementos: la importancia que se da a la libertad; el sentido de compañerismo y amistad; la búsqueda de espiritualidad y sentido en la vida; y una capacidad para la alegría, felicidad y generosidad. Vemos también contravalores entre los jóvenes, como: una excesiva dependencia de la tecnología, el secularismo, materialismo, consumismo, relativismo, adicciones (drogas, alcohol, sexo), libertad sin responsabilidad, ajetreo.

La pobreza de todo tipo afecta a los jóvenes. Muchos padecen pobreza material, como la falta de educación, problemas de salud y desempleo. No conocer a Cristo y tener dificultades para encontrar sentido en la vida son causas de pobreza espiritual. Los jóvenes necesitan crecer en un ambiente de amor, cuidado y aceptación en el que puedan afirmarse. Necesitan pertenecer a grupos saludables de referencia, tener modelos de conducta a los que mirar. Estas necesidades encuentran obstáculos, tales como familias rotas y disfuncionales, individualismo, relativismo y falta de educación humana y espiritual.

Vemos, como Oblatos, algunas dificultades en nuestra misión con los jóvenes. No hay mucha colaboración entre los oblatos. Aunque este ministerio está presente en algunas unidades, especialmente en las que hay alguien nombrado como coordinador, en la mayoría de las unidades no parece haber una estructura organizada en la que todos puedan colaborar. Otra dificultad es que necesitamos más formación y capacitación profesional para los oblatos que ejercen el ministerio con los jóvenes y para los responsables laicos.

Recursos

El primer recurso que nos ofrece inspiración para la misión con jóvenes es la Biblia. En el Evangelio admiramos la cercanía de Jesús con los jóvenes. Sana a la hija de Jairo (Mc. 5, 21-43). Resucita al hijo de la viuda de Naín (Lc. 7, 11-17). Llama al joven rico a dejarlo todo y seguirle (Mt. 19, 16-26) y sigue diciendo: “Ven y verás” (Jn. 1, 39). En otras partes del Nuevo Testamento, recordamos también a Juan y Pablo, interesados en el bienestar espiritual de los jóvenes (1 Jn. 2, 13-14; 1 Tim 4, 12-14).

La vida del Fundador es igualmente fundamental para inspirar nuestro compromiso con el ministerio con los jóvenes. San Eugenio de Mazenod experimentó el amor salvador de Jesús al pie de la Cruz y desde esta experiencia fue llamado a participar en la Misión de Jesús. Sus prioridades en la predicación de la Buena Nueva a los pobres fueron los prisioneros, campesinos y jóvenes. De hecho, la mayor parte del tiempo de su ministerio como joven sacerdote, y más tarde como Fundador de los Misioneros de Provenza, lo dedicó a los jóvenes a él asociados en la Congregación de la Juventud de Aix.

Los mensajes para la Jornada Mundial de la Juventud que cada año publican los Papas nos ofrecen una cierta guía. En su mensaje para la 31ª Jornada de la Juventud de 2016 el Papa Francisco animaba a los jóvenes a mirar a Jesús para encontrar sentido en su vida: «Queridos jóvenes: [una mirada de Jesús] es capaz de cambiar la vida de ustedes y de sanar sus almas, una mirada que sacia la profunda sed que demora en sus corazones jóvenes: sed de amor, de paz, de alegría y de auténtica felicidad. ¡Vayan a Él y no tengan miedo! Vengan para decirle desde lo más profundo de sus corazones: “¡Jesús, confío en Ti!”. Déjense tocar por su misericordia sin límites, para que ustedes a su vez se conviertan en apóstoles de la misericordia mediante las obras, las palabras y la oración, en nuestro mundo herido por el egoísmo, el odio y tanta desesperación».

El 2º Congreso sobre la Misión con Jóvenes que tuvo lugar en Aix en Provence en marzo de 2016 fue una oportunidad para reflexionar sobre la presencia de oblatos y colaboradores entre los jóvenes. Las numerosas recomendaciones que formuló constituyen ahora un referente importante en nuestro discernimiento en el ministerio juvenil.

Llamamientos

Los Oblatos tienen una larga tradición de trabajo con los jóvenes por medio de parroquias, educación y ministerios juveniles existentes. En el contexto de esta tradición, nos sentimos llamados por el Espíritu a ayudar a los jóvenes a ser humanos (v.g. descubrir su dignidad), más tarde cristianos y finalmente santos. Así como en los tiempos de nuestro Fundador, la misión con los jóvenes y para los jóvenes es una prioridad, ya que hoy también vemos en los jóvenes uno de los nuevos rostros de los pobres. Ésta ha de ser una prioridad real y queremos afirmarla de nuevo como una auténtica misión oblata. Escuchando las necesidades de los jóvenes de hoy percibimos el llamamiento urgente a desarrollar una perspectiva misionera común para la Congregación y la familia mazenodiana, ofreciendo nuestras vidas para la misión con jóvenes.

Estrategias

En respuesta a la petición del 2º Congreso sobre Misión con Jóvenes, mencionada por el Superior general en su Informe al Capítulo general, los de¬legados capitulares que debatieron la Misión con Jóvenes han revisado los documentos presenta¬dos por el 2º Congreso. Propusieron adoptar las siguientes recomendaciones (para más detalles, ver el informe del 2º Congreso sobre Misión con Jóvenes).

    Nivel general:
  • Establecer una Comisión internacional permanente de Misión oblata con jóvenes. Esta comisión sería establecida por el Superior general en consejo y se compondría de oblatos y laicos representando a cada región. Se nombraría un director de la Misión con Jóvenes.
  • Apoyar la organización local de la Jornada Mundial de la Juventud, que sería organizada por la Comisión para la Misión oblata con jóvenes (si fuera establecida).
  • Establecer un Fondo de solidaridad juvenil en el nivel de la Administración general, y donde sea posible en el nivel regional, para ayudar a las Unidades a acoger y participar en los eventos juveniles locales, regionales y globales.
  • Declarar un Año para las Vocaciones oblatas en el presente mandato, tal como recomendaba el Congreso sobre las vocaciones oblatas.
    Nivel Regional:
  • Establecer un comité estable para hallar vías de colaboración entre las comunidades locales y Unidades oblatas. Se compondría del coordinador oblato de cada Unidad y otro laico o consa-grado que trabaje con nosotros en la Misión con Jóvenes.
    Nivel Local y de Unidad:
  • Establecer equipos misioneros para la Mi¬sión con Jóvenes en los niveles local y de Unidad. El equipo se compondría de oblatos, jóvenes y miembros de la Familia Mazenodiana, (laico o con votos). Colaborarán con las parroquias locales.
  • Abrir nuestras comunidades a los jóvenes, por ejemplo, los que quisieran dedicar algún tiempo a la misión.
  • Afirmar la dimensión vocacional como esencial a la Misión con jóvenes.
  • Nombrar un Coordinador oblato de Unidad para la Misión con jóvenes a tiempo completo.
  • Tener un plan sobre el uso misionero de la Información, Comunicación y Tecnología (ICT) y Medios de Comunicación Social.
  • Promover una formación primera y permanente sobre la Misión con Jóvenes.
Implicaciones

Que la Administración general cree un Fondo de Solidaridad Juvenil que ayude a responder a las necesidades materiales del ministerio con jóvenes. Y en el nivel regional, donde sea posible, se forme también otro fondo con el mismo fin.

La promoción de los programas antes menciona¬dos de formación y capacitación de oblatos daría respuesta a la necesidad de formación.